1945
- 1995 HACIA UNA LENTA DEGRADACION
Tras
la guerra, en la que el Casino servía de
hospital, se emprendieron muchas obras de mantenimiento
interior, sin buscar realmente una coherencia
arquitectónica. A finales de los años
50, el arquitecto Vladimir Scob amplió
el teatro (pasó de 600 a 1000 butacas)
sin tener en cuenta la visibilidad y la acústica
de la sala. Durante 30 años, se multiplicaron
las actividades. Los tabiques y los suelos intermediarios
cubren los volúmenes sin tener en cuenta
la calidad de los espacios y la lectura de sus
circulaciones.
La
luz ya no penetra en el edificio.
Las
pizarras y el zinc de las techidumbres se sustituyeron
por un tul mecánico ; a su alrededor, los
jardines fueron convertidos en parkings.